Según Gardner (1989, 1992, 2002) “el Síndrome de Alienación Parental” es una alteración que surge casi exclusivamente durante las disputas por la custodia de un hijo. Su primera manifestación es una campaña de denigración contra un progenitor por parte de los hijos, campaña que no tiene justificación. Este fenómeno es el resultado de la combinación de una programación (lavado de cerebro) de un progenitor y en la que el niño contribuye con sus propias aportaciones, dirigidas al progenitor objetivo de la alienación”.

Características del síndrome de alienación parental:

  • Especialmente tiene lugar durante los procesos de guardia y custodia de los hijos, durante un divorcio o una separación.
  • Se da una combinación de la influencia parental y las aportaciones activas del propio niño en la campaña de denigración.
  • La campaña de denigración contra uno de los progenitores se produce de manera injustificada; sin razones probadas de negligencia o maltrato real hacia el menor.
  • Se inicia mediante un “lavado de cerebro” de los niños por parte de un progenitor. Los niños acaban haciendo suyas las manifestaciones que dicho progenitor les ha inculcado.
  • Posibles motivaciones del menor para entrar en la dinámica de la alienación:
    – Necesidad de apego a uno de sus padres por el miedo a sentirse sólo a raíz de la separación.
    – Intento de agradar al progenitor con el que convive para asegurarse una relación y evitar una nueva pérdida.
  •  Este proceso se puede servir desde las estrategias más subliminales hasta las más obvias.
  • Posibles motivaciones del progenitor alienador:
    – Reacción ante la amenaza de perder la custodia del menor.
    – La esperanza de que las manifestaciones de su hijo le ayudarán a «ganar» en la disputa por la custodia.
    – En algunas ocasiones, incluso desacuerdos financieros.

La alienación no es cuestión de un “malo” contra un “bueno” porque con frecuencia los papeles cambian y el padre víctima puede acabar convirtiéndose en padre alienador. El problema de este intercambio de roles es que funciona como una escalada que nunca tiene fin, es un círculo vicioso que debe ser interrumpido, donde, una vez más, los únicos perjudicados y los que salen perdiendo son los hijos.

Un aspecto que debemos tener en cuenta, es que cuanto más tiempo el progenitor alienador limite y corte el contacto de los hijos con el progenitor no custodio, más ventaja de éxito tendrá en su manipulación. Además, el padre alienador se asegurará de que el hijo sólo escuche comentarios negativos sobre el otro progenitor, y en este aspecto, las familias extensas suelen contribuir activamente para asegurarse el contacto con el niño.

Razones por las que el SAP podría considerarse como una forma de maltrato emocional:

  • Provoca conflictos familiares en los que se ven inmersos los menores lo que les causa estrés, ansiedad, nerviosismo, inestabilidad, falta de seguridad, ambivalencia…
  • Los padres alienadores pueden incluso llegar a utilizar testimonios de falsos abusos sexuales, o de falsos maltratos, lo que causa un gran impacto a nivel psicológico en los menores.
  • Todos los niños involucrados en este tipo de situaciones, tiene una gran probabilidad de desarrollar problemas psicológicos a nivel emocional, cognitivo y conductual.
  • El éxito de la alienación parental tiene profundas consecuencias a largo plazo para el niño y para otros miembros de la familia.
  • Los niños alienados pueden establecer relaciones de dependencia extrema con sus padres alienadores, lo que promueve el desarrollo de una personalidad dependiente e insegura, además de fomentar interacciones/relaciones sociales tóxicas como patrón habitual de comportamiento de dicho niño, en el momento en el que se produce el SAP y en transcurso de su vida futura.
  • Privar a un menor de la relación con uno de sus progenitores sin ningún motivo, tiene consecuencias en su desarrollo general.
  • El divorcio/separación, aunque depende mucho de la relación de cordialidad existente entre los progenitores, puede llevar a que el niño experimente un proceso de pérdida (de las circunstancias que le rodeaban anteriormente). Pero si además, también se ve inmerso en una situación de alienación parental, la pérdida sufrida es doble (pierde su entorno/contexto habitual anterior, y al progenitor alienado).
  • SAP es sinónimo de manipulación. El niño puede llegar a odiar y rechazar a un progenitor que le quiere y al cual necesita. Es muy difícil reconstruir los lazos destruidos.
  • El SAP provoca depresión crónica, problemas para relacionarse en un ambiente psicosocial normal, trastornos de identidad y de imagen, desesperación, sentimientos de culpa (cuando al hacerse mayor se da cuenta de que ha sido un “cómplice” en lo sucedido), sentimientos de aislamiento, comportamientos de hostilidad, falta de organización, personalidad esquizofrénica, e incluso, en algunos casos, el suicidio. Cuando estos niños se hacen adultos: aumenta la tendencia al alcohol y a las drogas, sufren sintomatología que les produce un terrible malestar, además, de un gran riesgo de reproducir la patología que muestra el progenitor alienador.

 

Bibliografía: Tejedor, A. (2006). El Síndrome de Alienación Parental: Una forma de maltrato. Madrid: Editorial EOS.

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