Psicología Clínica y de la Salud

Plan Básico de Acción COVID-19

Plan básico de acción para tolerar mejor el aislamiento por el COVID-19. Gestionar, NO pretender controlar la situación, aumenta la obsesividad y las ideas en bucle, generando más frustración. Nadie controla todo. Gestionar los estímulos externos (todo cuanto sucede a nuestro alrededor) como los estímulos internos (pensamientos, emociones, impulsos) Asumir las emociones negativas (tristeza, miedo, ansiedad, rabia). Es importante refrenar las conductas impulsivas. Antes de actuar de un modo determinado, preguntarnos ¿Para qué, tiene sentido? Eso ayuda a no entrar en conductas compulsivas cuya finalidad puede ser disminuir la ansiedad, pero cuyas consecuencias pueden generar más disconfor para sí mismo y quienes conviven con nosotros. (Comer para matar el tiempo, manifestar nuestra rabia de modo desmedido, entrar en conflicto con quienes tenemos al lado) Cambiar el Foco de Atención, sobre la causa que nos está generando el malestar. Empezando por la propia imposición de aislamiento. Si estamos todo el tiempo hablando sobre lo mismo y sus consecuencias, sólo conseguimos angustiarnos. Reconocer la causa, sin hundirse con ella. No anticipar. Ni escenarios catastróficos, la situación ya es sin duda complicada y sus efectos perdurarán en el tiempo, ni escenarios mágicos de colores. La realidad es la que es, pero nuestra capacidad de adaptación y superación, es algo que se aprende y se forja día a día con nuestras vivencias.La superaremos. Seguro. Información Objetiva. Debemos estar informados, si, y para ello no es necesario estar pendientes todo el día de la televisión y ver telediarios de varias cadenas. Evitar la saturación. Ante noticias que recibimos a través de las redes sociales, mantener el espíritu crítico. No dar todas noticias por buenas... leer más

El abandono del YO y la infelicidad.

Cierto que el hombre es un ser social y en esa interacción con su contexto configura su Ser y Estar en el mundo. Pero en esencia, es un YO individual. Un Yo con una predisposición genética, que no determinación, que marcará su temperamento, a modo de tendencia reactiva, inhibida o proactiva, de su sistema nervioso. Será en la interacción social y en los denominados procesos de Socialización y Endoculturización, respectivamente, donde fraguarán las “estructuras” básicas de su carácter (lo aprendido). Su desarrollo cognitivo, parejo con la formación definitiva de estructuras encefálicas en los primeros años de vida, irá configurando sus mapas, esquemas o guiones de vida. Tomará conciencia de su Ser individual, que interactúa con otros Yoes. Se desarrollarán los vínculos afectivos, algo que va a resultar trascendente en su posterior desarrollo emocional y social. En esa interacción aprenderá a modular sus comportamientos en pro de una adaptabilidad a su entorno. El entorno hace de reforzador, premiando unos comportamientos y castigando otros. Pero no sólo las conductas observables sino los principios, valores y límites que impone su entorno próximo. Recordemos aquí el temperamento: es el responsable de que dos personas nacidas y educadas en el mismo entorno no arrojen comportamientos idénticos. El YO no es un objeto pasivo, sino individuo interactivo. Y sus acciones promueven reacciones. En psicoterapia, el Yo debería ser el sujeto de análisis fundamental. Sea en su historia vital, en el modo de interactuar con su contexto y como no en sus relaciones interpersonales, encontraremos su disfuncionalidad comportamental. Si bien el análisis podamos centrarlo en conductas presentes, estas son producto de antecedentes predisponentes y factores precipitantes.... leer más

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