Como señalan Graziano y Mills (1992), la intervención en los casos de abandono se ha centrado casi exclusivamente en los padres, partiendo del supuesto general de que los padres son los responsables de los malos tratos, y consiguientemente, son quienes deben cambiar. Por tanto, si la intervención tiene éxito, mejorará la calidad de vida del niño.

El tipo de tratamiento que se lleva a cabo con familias negligentes depende de varios factores:

a) Si se trata de un problema crónico o es fruto de una crisis.

b) Si se producen simultáneamente conductas de maltrato físico o no.

c) Si los factores que provocan la negligencia son de índole individual y familiar, o de carácter psicosocial o contextual.

En general, los objetivos de los programas de tratamiento en relación a los padres negligentes se centrar en:

  • Proporcionar apoyo emocional y hacer de «padre de los padres». Los padres negligentes suelen ser psicológicamente inmaduros, en general como consecuencia de la falta de cuidados, estimulación y afecto que recibieron en su propia infancia. Por ello, necesitan primero tener la experiencia de sentirse cuidados y queridos, para poder ser capaces de cuidar y dar afecto a sus propios hijos.
  • Reforzar la percepción de sus propias capacidades y su autoestima.
  • Modelar habilidades para enfrentarse de manera eficaz a los problemas cotidianos y a las dificultades en la relación con sus hijos.
  • Enseñarles habilidades para el control y el manejo de la conducta infantil.
  • Enseñarles habilidades de manejo del hogar, incluyendo la economía doméstica.
  • Enseñarles habilidades para el cuidado físico de los niños.
  • Conseguir un funcionamiento familiar sano: reasignación de roles, establecimiento de límites intergeneracionales claros, fomento de la comunicación entre los miembros de la familia, corrección de las percepciones disfuncionales de los padres en relación a sí mismos y a sus hijos, y ayudar a los padres a adquirir un rol de mayor autoridad en la familia.
  • Enseñarles habilidades sociales.
  • Lograr un máximo aprovechamiento por parte de la familia de los recursos comunitarios y de las redes informales de apoyo.

Como acabamos de explicar, uno de los objetivos de los programas de tratamiento en relación a los padres negligentes es enseñar a educar a los niños. El tratamiento suele iniciarse intentando que aumenten las interacciones positivas y las experiencias gratificantes entre los padres y los hijos. A través de la utilización de modelos, es posible mostrarles a los padres cómo han de desempeñar su papel, cómo han de participar en las actividades cotidianas y cómo pueden fomentar una conducta adaptativa. También hay que enseñar a los padres cómo expresar la frustración y el enfado sin llegar al maltrato y la amenaza. La finalidad es que poco a poco los padres vayan sustituyendo la apatía o el castigo físico por actitudes más positivas. En el inicio del tratamiento, también en conveniente, enseñar a los padres métodos de disciplina efectivos, analizando con ellos, el objetivo de estos métodos, sus límites, sus formas y sus problemas.

Las estrategias cognitivas también son útiles en el tratamiento para padres negligentes. Es importante que sepan cómo sus ideas acerca de otras personas y situaciones pueden influir en su comportamiento. Hay que lograr que los padres sustituyan sus creencias e ideas erróneas por otras más adecuadas, lo cual es un gran desafío.

Para finalizar, las intervenciones en el entramado social o intervenciones de apoyo social pretenden movilizar o modificar el apoyo disponible para las personas que lo necesitan y/o alterar la naturaleza y estructura del entramado social. El objetivo es remediar la negligencia o abandono de los hijos mediante el fortalecimiento de los sistemas informales de apoyo a la familia (por ejemplo, grupos de ayuda mutua o vecinos), mediante el entrenamiento en habilidades sociales.

Bibliografía:
Cantón, J. y Cortés, M. R. (2002). Malos Tratos y Abuso Sexual Infantil. Madrid: Siglo XXI (3ª edición).
De Paúl, J. y Arruabarrena, M.I. (2000). Manual de Protección Infantil. Barcelona: Masson (2ª edición).
Echeburúa, E. y Guerricaechevarría, C. (2005). Abuso Sexual en la Infancia: Víctimas y Agresores. Un Enfoque Clínico.
Barcelona: Ariel (2ª edición).
Sanmartín, J. (Ed.) (2005). Violencia Contra Niños. Barcelona: Ariel (3ª edición actualizada).
Martín, J. (2005). La intervención ante el Maltrato Infantil: Una Revisión del Sistema de Protección. Madrid: Pirámide.

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