Intervención Psicológica con Padres Negligentes

Como señalan Graziano y Mills (1992), la intervención en los casos de abandono se ha centrado casi exclusivamente en los padres, partiendo del supuesto general de que los padres son los responsables de los malos tratos, y consiguientemente, son quienes deben cambiar. Por tanto, si la intervención tiene éxito, mejorará la calidad de vida del niño. El tipo de tratamiento que se lleva a cabo con familias negligentes depende de varios factores: a) Si se trata de un problema crónico o es fruto de una crisis. b) Si se producen simultáneamente conductas de maltrato físico o no. c) Si los factores que provocan la negligencia son de índole individual y familiar, o de carácter psicosocial o contextual. En general, los objetivos de los programas de tratamiento en relación a los padres negligentes se centrar en: Proporcionar apoyo emocional y hacer de “padre de los padres”. Los padres negligentes suelen ser psicológicamente inmaduros, en general como consecuencia de la falta de cuidados, estimulación y afecto que recibieron en su propia infancia. Por ello, necesitan primero tener la experiencia de sentirse cuidados y queridos, para poder ser capaces de cuidar y dar afecto a sus propios hijos. Reforzar la percepción de sus propias capacidades y su autoestima. Modelar habilidades para enfrentarse de manera eficaz a los problemas cotidianos y a las dificultades en la relación con sus hijos. Enseñarles habilidades para el control y el manejo de la conducta infantil. Enseñarles habilidades de manejo del hogar, incluyendo la economía doméstica. Enseñarles habilidades para el cuidado físico de los niños. Conseguir un funcionamiento familiar sano: reasignación de roles, establecimiento de límites intergeneracionales...

Síntomas Neuropsiquiátricos y Deterioro Cognitivo (II): relaciones clínico-topográficas

En una entrada anterior traté de exponer con qué frecuencia se dan los síntomas neuropsiquiátricos [SNP, en adelante] en las demencias. Por ejemplo, Lyketsos et al. (2002), señalan que más del 80% de las personas con demencia sufrirán al menos una alteración neuropsiquiátrica desde el inicio de la alteración cognitiva. Un punto de vista complementario al anterior es conocer cuándo es más probable que se den unos SNP y no otros en el contexto de la Enfermedad de Alzheimer [EA, en adelante] (hago referencia a la EA porque, como es habitual, es la demencia más estudiada). Por ejemplo, la depresión es un SNP que puede darse incluso antes del diagnóstico de la EA o puede ocurrir de forma concurrente una vez realizado el diagnóstico. La apatía, otro SNP muy frecuente, puede ocurrir en fases previas a la EA, como en el Deterioro Cognitivo Ligero [DCL, en adelante] (Guercio et al., 2015), teniendo valor pronóstico. Por otra parte existen algunos SNP que no pueden darse en determinadas fases de la EA. Por ejemplo, las ideas delirantes no pueden ocurrir en etapas tardías de la patología, pues es necesario cierto nivel de funcionamiento cognitivo aunque ya sea deficitario (atención, visopercepción y funcionamiento mnésico). Parece, por tanto, que los SNP son frecuentes, pero no todos ocurren en el mismo momento dentro del contexto DCL-EA. Por lo señalado hasta ahora, conocer los SNP pasa por analizar algunos puntos: Cuánto se dan (prevalencia), cuándo se dan y por qué. Estas dos últimas preguntas podrían estar estrechamente relacionadas. Dónde y qué está pasando en el cerebro de estas personas y por qué para que se...

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